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Este postre nos viene de la colonia, siempre mencionado entre las delicias que preparaban las monjas en los conventos, por las descripciones eran grandes cocineras, pacientes y por supuesto “con mano de monja”.

El Manual de Cocina de 1925 tiene una increíble receta de Chimbos Especiales, lleva treinta y seis yemas y solo dos claras, propone batir una hora, mientras se tiene una paila de agua hirviendo. Luego se vacía el batido a un molde untado con mantequilla y forrado abajo con papel. Pareciera que hay que tapar hermético el molde y sumergirlo en agua hirviendo, debe quedar herméticamente cerrado. A la hora, se saca del molde, se arropa bien el chimbo con un paño hasta que se enfríe.

Mientras eso pasa habría que preparar un almíbar de espesor regular que lleve vainilla, clavo de olor y cáscara de limón, una vez listo se deja enfriar.
E chimbo se parte en pedazos grandes y se le deja caer encima el almíbar hirviendo. La receta dice que se les puede dar un hervor suave y corto a los chimbos, pero recomiendan mejor dejarle caer el almíbar.

Chimbitos de espuma : Este se hace con tres claras que se unen con las yemas (ojo esto hay que batirlo) y una cucharada de harina de maíz, se incorpora bien y se vacía en moldecitos untados en mantequilla, luego se llevan al horno en baño maría.
Hasta el día de hoy se encuentran recetas de budines, flanes, mouses en las que hay que poner la fuente con el producto dentro de otra con agua y así llevar al horno, esto es para que no se cocina directo al fuego, y para que no se seque.

Vía | CocinArte
Foto | CocinArte